Todos ganan: el veredicto del pájaro Dodo y lo que la ciencia nos dice sobre por qué funciona la psicoterapia
Si la psicoterapia fuera como la medicina o la ingeniería, cabría esperar que décadas de investigación, miles de ensayos clínicos y el desarrollo de centenares de nuevos modelos terapéuticos hubieran producido mejoras sustanciales en los resultados para los pacientes. Sin embargo, la evidencia sugiere que no ha sido así.
Una revisión paraguas publicada por Leichsenring et al. (2022) en World Psychiatry, que evaluó con rigor el sesgo de los estudios incluidos y utilizó grupos de placebo o tratamiento habitual como comparadores, obtuvo tamaños del efecto modestos (d = 0,34) para las psicoterapias. Después de más de medio siglo de investigación, miles de ensayos clínicos aleatorizados y millones de fondos invertidos, los tamaños del efecto de las psicoterapias son limitados, lo que sugiere un efecto techo para la investigación de tratamientos tal como se conduce actualmente.
El veredicto del pájaro Dodo: todos ganan, todos merecen un premio
Para entender por qué ocurre esto, es necesario remontarse a 1936, cuando el psicólogo Saul Rosenzweig publicó un breve pero seminal artículo en el que observaba que los distintos enfoques terapéuticos producían resultados similares, y que ello probablemente se debía a elementos comunes: la empatía, la esperanza, la relación terapéutica. Inspirándose en Alicia en el País de las Maravillas, aplicó a la psicoterapia las palabras del pájaro Dodo: "todos han ganado y todos merecen premios."
Este planteamiento cobró fuerza empírica décadas después. En 1975, Luborsky et al. publicaron uno de los primeros estudios comparativos sistemáticos entre distintas psicoterapias y encontraron escasas diferencias significativas. El espaldarazo definitivo llegó con el trabajo de Wampold et al. (1997), cuyo meta-análisis concluyó que las diferencias reales en eficacia entre psicoterapias bona fide son esencialmente nulas.
Entonces, ¿qué es lo que cura?
Si no es la técnica, ¿qué explica la efectividad de la psicoterapia? La respuesta reside en los llamados factores comunes: elementos presentes en todas las psicoterapias independientemente de su orientación teórica. La empatía del terapeuta, la consideración positiva incondicional, la autenticidad y la calidez de la relación.
Wampold (2001) estimó que solo alrededor del 13% de la varianza total en los resultados terapéuticos es atribuible al tratamiento en sí —incluyendo la alianza, el modelo, la técnica y el terapeuta—, mientras que el 87% restante correspondería a factores del propio cliente y variables extraterapéuticas.
Lo que la psicoterapia humanista supo antes que la ciencia: relación, presencia y vínculo terapéutico
Hay algo profundamente significativo en estas conclusiones para quienes trabajamos desde una perspectiva humanista. Carl Rogers no esperó a los meta-análisis para saber que la relación terapéutica era el corazón del proceso de cambio. Lo articuló con precisión y humildad en los años cincuenta y sesenta, precisamente cuando nacía la psicoterapia humanista como respuesta a los modelos mecanicistas de la época.
La ciencia, con sus herramientas estadísticas y sus miles de ensayos controlados, ha tardado décadas en llegar a una conclusión que la tradición humanista llevaba en su ADN desde el principio: lo que cura es la presencia, la escucha y la relación.
Leichsenring, F., et al. (2022). The efficacy of psychotherapies and pharmacotherapies for mental disorders in adults. World Psychiatry, 21(1), 133–145.
Luborsky, L., Singer, B., & Luborsky, L. (1975). Comparative studies of psychotherapies. Archives of General Psychiatry, 32(8), 995–1008.
Rosenzweig, S. (1936). Some implicit common factors in diverse methods of psychotherapy. American Journal of Orthopsychiatry, 6(3), 412–415.
Wampold, B. E., et al. (1997). A meta-analysis of outcome studies comparing bona fide psychotherapies. Psychological Bulletin, 122(3), 203–215.
Wampold, B. E., & Imel, Z. E. (2015). The great psychotherapy debate (2.ª ed.). Routledge.